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Shulamit Graber D.
¿Como es que se transmiten a través de las generaciones las creencias, los mitos, las ideas, los valores, los dilema, y los miedos?.
Esta transmisión es "casi automática"(de una generación a otra), ya que en ocasiones ni siquiera nos damos cuenta de que estamos repitiendo pautas de generaciones anteriores, y no solo eso, sino que ni siquiera nos detenemos a cuestionarnos si creemos en ellas/os, por ej: si nos gusta o no un determinado valor como para hacerlo nuestro, si estas ideas van con nuestra manera de ser, etc... y bueno, a todo esto se le llama: Teoría intergeneracional o multigeneracional y les doy los dos nombres porque los Psicólogos y terapeutas que se han dedicado a estudiar y a escribir sobre este tema, lo usan indistintamente y quiere decir lo mismo.
Recordemos que cada individuo pertenece a una familia nuclear,(que es con la que vive) y a una familia extensa (tíos, abuelos, etc...) estos dos sistemas, influyen y dan significado a la existencia y crecimiento de este individuo, así como al "marco" en el que vive (enmarcan su vida)
Ahora bien, ¿Qué es lo que nos dice esta teoría?
"Las familias se repiten a si mismas", esto quiere decir, que lo que sucede en una generación a menudo se repetirá en la siguiente, es decir, las mismas cuestiones tienden a aparecer de generación en generación, a pesar de que la conducta actual puede tomar una variedad de formas; (es decir, pueden estar altamente influenciada por una creencia, un mito, una idea, etc… de generaciones anteriores aunque no se presente "idéntica" a como se manifestó en generaciones anteriores, a esto es a lo que le llamamos: "transmisión multigeneracional de pautas familiares".
Entonces, si suponemos que el funcionamiento de los miembros de una familia puede repetirse a través de las generaciones, también podemos suponer que un estilo particular de comportarse ante una situación determinada, o de tratar un problema pasa de una generación a otra; ósea que a menudo el problema que presenta una familia en el presente, habrá ocurrido en generaciones previas. (por ejemplo: familias evitadotas de conflicto, confortativas, casas en donde todo es implícito o demasiado explícito, etc..)
Existen investigaciones que muestran que varías pautas sintomáticas como: el alcoholismo, incesto, síntomas físicos, violencia y suicidio tienden a repetirse en las familias de una generación a otra. (violencia hasta 5 generaciones).
Al observar esta repetición de pautas, se puede comprender mejor la adaptación actual que la familia esta teniendo ante una determinada situación y así poder sugerir intervenciones para frustrar el proceso, en caso necesario, tomando en cuenta que en una familia, se pueden identificar pautas multigeneracionales de éxito y fracaso.
Esta transmisión no se da necesariamente en forma líneal, por ejemplo: un padre alcohólico puede tener hijos abstemios y los hijos de éstos pueden convertirse en alcohólicos. (es por esto que hablamos de un eje "multigeneracional").
Es así que cuando hablamos de familias, no podemos limitarnos a pensar en términos de padres e hijos, debemos tener siempre una visión más amplia, que tenga presentes las generaciones precedentes y las reglas sociales propias de cada época. De hecho, la historia de las generaciones que han precedido al individuo, está llena de significados, mitos, recuerdos y creencias que no solamente se van transmitiendo y conservando a través de las generaciones presentes, sino que seguramente serán re-transmitidas a las futuras. (y así sucesivamente)
¿Qué son los mitos? Son construcciones que ponen juntas historias, fantasías, anécdotas, narraciones, fábulas y realidad, son una mezcla de cosas que se ha ido construyendo y que tienen un gran potencial de transmisión, como los genes, sólo que los genes pasan por otros canales. Esta mitología familiar es aprendida y repropuesta; el mito familiar resulta ser muy útil por el hecho de cada miembro de la familia lo construye en la fantasía, si éste es flexible y lo utilizan de un modo relativo, puede crear un gran enriquecimiento en generaciones sucesivas a menos que se convierta en un mecanismo ordenador, prescriptito, es decir, que una persona acaba por pensar que debe hacer aquello que se le ha pedido que haga a través de generaciones.
Pongamos un ejemplo típico de creencias o ideas que se van transmitiendo: no hace muchos años en la cultura familiar era poco aceptada la idea de una separación conyugal (no era como en estos tiempos donde el divorcio es tan común) . Como consecuencia, se transmitía de padre a hijo, y de madre a hija, una imagen muy precisa del matrimonio y de la vida de pareja, que excluía el divorcio "a priori", y por lo tanto no era una opción viable en la vida de las parejas jóvenes el pensar en divorciarse. (aquí no me estoy refiriendo a si eran o no mas felices los matrimonios o las parejas, sino a que en su repertorio de opciones, no veían la del divorcio).
Otro ejemplo posterior y mas complejo, de transmisión de modelos culturales dentro de la familia, lo tenemos en el contexto de una relación de pareja violenta cuando hace pocos años no se escuchaba como ahora el que hubiera tanta violencia en la pareja y la familia, no era una norma aceptada y la prohibición de patrones violentos eran transmitidos y de alguna manera heredados a través de las generaciones.
No es que cuando se van a casar unos jóvenes los padres les digan explícitamente: "que sean muy felices y si no divórciense", no funciona de esta manera tan directa o tan simple, pero lo que si podríamos cuestionarnos es: ¿que han visto estos jóvenes alrededor de su cultura y en su propia familia?, que conversaciones han escuchado en casa, que ideas han circulado alrededor de ellos que le van dando "forma" a un patrón o a una creencia que puede ser aceptada o prohibida en un determinado momento.
Otro ejemplo muy actual podría ser el de los Trastornos de la Alimentación (anorexia, bulimia, obesidad, trastorno por atracón, etc..) ya que aunque siempre es importante descartar primero algún problema de tipo genético o médico, la gente los mira como un problema de las generaciones presentes, principalmente de los adolescentes e incluso son tratados por profesionistas como Psicólogos, nutriologos, etc...de manera independiente a la familia a la que pertenecen estas chicas (porque principalmente son mujeres), es decir sin involucrar a su familia y sin indagar o conectar el síntoma con la familia de origen, y sin embargo se ha visto que la comida tiene una íntima relación con el manejo de los afectos y las emociones; por lo que valdría la pena echar una mirada a la manera en que los padres, abuelos o hermanos de quienes padecen estos TCA, manejan esta relación entre la comida y sus afectos y que significado tiene en casa "el comer" ya que el patrón alimenticio pudiera ser heredado de generación en generación, así como "el significado del comer" y la manera en que se come, puede venirse arrastrando a través de las generaciones.
Si seguimos dentro de esta línea, la fortaleza de las relaciones familiares, o su efecto sobre los individuos, es sumamente difícil de medir, ya que las fuerzas reales de libertad están mas allá de los juegos visibles de poder o de las tácticas de manipulación. "Los votos de Lealtad hacia la familia de origen" son muy fuertes y parten de leyes paradójicas, ósea que nos pueden parecer contradictorias, pero las relaciones familiares no pueden interpretarse a partir de las leyes que se aplican a relaciones sociales o incidentales; ya que podemos poner punto final a cualquier relación, (laboral, de amistad, etc..) salvo la que tiene como base la paternidad: de hecho, no podemos elegir a nuestros padres ni a nuestros hijos. De igual manera los ancianos padres no han abandonado a sus hijos adultos o nietos, y, a su vez, las generaciones más jóvenes no han abandonado a sus mayores.
Un ejemplo de lo anterior se podría reflejar en una relación nieto-abuelo, en donde puede que el primero (ósea el nieto) no haya conocido al segundo (al abuelo), pero sienta la influencia de su imagen transmitida dentro de la familia; de hecho, la relación de este nieto con su abuelo, tiene su significado específico en la transmisión intergeneracional de modelos de comportamiento, normas, valores, mitos, que orientan el modo en base al cual cada individuo entabla nuevas relaciones.
Sería importante comprender el concepto de "lealtad" ya que es fundamental la estructuración relacional mas profunda de las familias. "los compromisos de lealtad son como fibras invisibles pero resistentes que mantienen unidos fragmentos complejos de conducta relacional, tanto en las familias como en la sociedad en conjunto". Para entender las funciones que cumple un grupo de gente, nada es más importante que saber quiénes están unidos por vínculos de lealtad y que significa la lealtad para ellos.
Hay varios autores que postulan que el principal vinculo de conexión entre las generaciones es precisamente el de la "lealtad" que puede expresarse en forma de cuidados físicos, llamadas telefónicas, visitas, cartas, expresiones de interés, respeto y preocupación.(cuantas veces verbalmente expresamos algo y en nuestras actitudes lo contradecimos, por ejemplo: verbalmente podemos decir que nuestra madre es un estorbo, que ya no la aguantamos, etc… pero a la vez, vemos por ella, le llamamos constantemente, la visitamos, etc…) Es así como la lealtad y sus múltiples formas de expresión constituyen una fuerza, saludable o no, que crea los vínculos de conexión entre generaciones pasadas y futuras, incluso cuando se niegan estos vínculos, o se les resta importancia de manera abierta, el ser humano sigue estando comprometido y de alguna manera vinculado con sus parientes sanguíneos.
La lucha que vivimos constantemente como adultos consiste en lograr un equilibrio entre las antiguas relaciones con las nuevas: integrar en forma continua las relaciones con las personas que antes fueron de importancia para uno, con el involucramiento y el compromiso asumido hacia las relaciones actuales (es decir, la pareja y los hijos).
Existen familias nucleares sobre-vinculadas, o mas bien "atadas" en lo emocional, a la familia de origen, mientras que otras refieren no estarlo y se sitúan en el extremo opuesto, y niegan cualquier tipo de contacto o conexión con generaciones anteriores. Sin embargo, un hijo que de pronto presenta síntomas, estos pueden ser representativos de los conflictos ocultos y no resueltos entre varias generaciones de la misma familia, o entre ambas familias de origen, y a la inversa, las dificultades conyugales pueden disfrazar el problema de un hijo.
Tomando en cuenta estas lealtades, que en ocasiones se manifiestan como si fueran "invisibles", puede existir el caso en el que un progenitor adulto se sienta atrapado en un vínculo que se le aparece como repetición del vivido con sus propios padres (ya sea en una relación de tipo laboral o emocional) y sentirse herido, paralizado, encolerizado o deprimido. ( puesto que no resolvió o de alguna manera no pudo manejar en el pasado este vínculo). Es por esto que resulta de suma importancia el examinar la naturaleza interconectada de los actos recíprocos de dar entre el individuo, la familia nuclear y ambas familias de origen.
Otra posibilidad es que hayamos interiorizado un modelo específico de relacionarnos (madre, padre, hermano, hermana) y en nuestras relaciones extra-familiares lo utilicemos, es decir, nos comportemos conforme a ese modelo específico, y situándonos en la dimensión del tiempo, quiere decir en una óptica trigeneracional, y es desde este lugar en donde podemos explorar estos modelos.
Podríamos decir e incluso concluir, que: comprender este mecanismo, diferenciarse y cambiar estos viejos modelos no es únicamente un fin terapéutico, sino también la meta de la vida de todo individuo que quiere conquistar la liberad y el conocimiento en un sistema abierto de relaciones.
Todos nosotros experimentamos en ocasiones actitudes ambivalentes, pero lo más importante de esta ambivalencia no es sólo la frecuencia e intensidad de la misma, sino las reacciones continuas y fundamentales en esas relaciones estrechas. Pueden cambiar las amistades y los patrones, pero dentro de nosotros mismos sigue en pie una sensación básica: el que uno haya recibido la adecuada dosis de amor, aceptación y reconocimiento por parte de los miembros actuales y pasados de la familia. De ser así, la búsqueda continua... y se manifiesta en las diferentes áreas del desarrollo del individuo.
Podemos poner varios ejemplos de lo anterior, desde los chicos y chicas adolescentes que por sentirse queridos (as) y aceptados "harían cualquier cosa", hasta los que se sienten tan seguros de ellos mismos, que saben que "hagan lo que hagan", no pierden esta popularidad o aceptación; hasta los adultos que en su trabajo o sistema laboral se atreven a expresar sus ideas e inquietudes, a luchar por lo que creen o por lo que quieren, porque saben que no esta en riesgo su lugar o puesto, hasta los que prefieren subordinarse y callar por miedo a no ser queridos o aceptados. Y esto puede repetirse en el caso de los adolescentes en sus grupos de pertenencia: escuela, grupo de bailes, equipos deportivos, etc....y en los adultos de igual manera en cualquier grupo de pertenencia.
Es bien sabido que la gran mayoría de los progenitores afirman que su intención es la de ser mejores padres para sus hijos de lo que fueron sus padres con ellos mismos. Pueden restar importancia o negar sus sentimientos de carencia y hacer esfuerzo por darles "todo" a sus hijos, sin embargo, ¿qué sucede con sus propios apetitos internos sin satisfacer? Ellos pueden convertirse, en forma abierta, en progenitores abnegados, sacrificados a la manera de los mártires; esto no solo produce, de modo inevitable sentimientos de culpa en el hijo receptor, que siente que debe pagar en exceso por lo que se le brinda de manera tan poco egoísta, sino que (lo que es más importante) ese hijo se siente obligado para siempre a satisfacer las expectativas paternas.
Pongamos un ejemplo simple o sencillo con el fin de ilustrar esto último: el típico padre que no tuvo grandes oportunidades extra-escolares, viajes, etc.. no solo por cuestiones económicas, sino probablemente por cuestiones culturales, (porque no se acostumbraba en aquella época) y en vez de aceptar esa vida que le toco vivir, que seguramente también tuvo experiencias y oportunidades valiosas y dignas de ser recordadas; crece, "le va bien en la vida", y en vez de apreciar su nueva situación, sigue resentido por sus carencias pasadas y a sus hijos les "sobre-exige" por todo aquello que él siento que le falto hacer o realizar en su vida. Los hijos, que no pueden cumplir tan altas expectativas, viven sintiéndose culpables de que su padre les de todo y ellos no alcancen a satisfacerlo (os) sintiéndose culpables por ello y al mismo tiempo buscando la manera de satisfacer estas expectativas creadas por sus padres.
Estos individuos siguen experimentando, durante toda su vida, la sensación de estar endeudados, o bien de haber asumido una obligación que nunca podrán saldar y ¿qué sucede?, que crecen, extrapolando esta misma actitud en sus diversos ambientes de pertenencia: laboral, social, etc...
¿Cómo son los orígenes de estos compromisos de lealtad?; en un sistema trigeneracional, la compensación por la instauración de normas y por el cuidado y compromiso de las mismas que nos transmitieron nuestros padres, puede transferirse a nuestros hijos, a otras personas sin relación de parentesco, o a los padres internalizados. Un ejemplo de esto podría ser el adulto (padre) que insiste en impartir su propia orientación de valores a su hijo, y este dialogo de compromiso que adquiere el hijo, lo convierte automáticamente en "deudor"; finalmente este último, tendrá que saldar su deuda con el sistema intergeneracional, internalizando estos compromisos y satisfaciendo las expectativas, y con el tiempo transmitiéndoselas a sus hijos, y así sucesivamente...
La mayoría de los autores que hablan de este tema, dicen que para ser un miembro leal de un grupo, uno tiene que interiorizar el espíritu de sus expectativas y asumir una serie de actitudes para cumplir con los mandatos interiorizados. El individuo puede así someterse tanto al mandato de las expectativas externas como al de las obligaciones interiorizadas.
Las naciones, los grupos religiosos, las familias, los grupos profesionales, las empresas laborales, etc...tienen sus propios mitos y leyendas, y se espera que cada miembro les sea leales, y el compromiso de lealtad es el que mantiene al mismo grupo. Es por esto que es necesario ir más allá de las manifestaciones de conductas conscientes para comprender el sentido de los compromisos básicos de lealtad.
Generación tras generación, los compromisos de lealtades verticales siguen en conflicto con los horizontales. Los compromisos de lealtades verticales son debidos a una generación anterior o posterior; y aquí se transmiten los mitos, tabúes, los fantasmas, etc...en tanto que en el nivel horizontal, esta el ciclo vital de la familia, es decir, los estadios que atraviesa actualmente una familia, con la presencia de acontecimientos previsibles (por ejemplo el nacimiento de un hijo ), y eventualmente imprevisibles (como por ejemplo la muerte de un cónyuge), que le pueden ocurrir, y los recursos que puede disponer en esos momentos, otros ejemplos de horizontales serían las relaciones que se entablan con la propia pareja, hermanos o pares en general.
El establecimiento de nuevas relaciones, en especial a través del matrimonio y el nacimiento de los hijos, plantea la necesidad de forjar nuevos compromisos de lealtad (horizontales); ahora bien, cuanto mas rígido sea el sistema de lealtad originario, más tremendo será el desafío para el individuo, ya que surgirán preguntas como las siguientes: ¿" a quién eliges: a mí, a él o a ella?
A medida que van desarrollándose las fases de evolución de la familia nuclear, todos los miembros deben enfrentar exigencias de adaptación. (por ej: hijos pequeños, nacimiento de hermanos, crecimiento de los hijos, casamientos, dejarlos ir y en verdad permitírselos). Esta no significa una resolución final, el cierre de una fase anterior, sino una tensión continua que lleva a definir un nuevo equilibrio entre expectativas, mandatos y esquemas relacionales heredados de la familia de origen, pero todavía en pie, con otros nuevos, ya que de lo contrario, el individuo corre el riesgo de permanecer encadenado a la rigidez de los vínculos.
Podríamos concluir diciendo que: nacimiento, crecimiento, lucha con los hermanos, individuación, separación, preparación para la paternidad, vejez de los abuelos y, finalmente duelo por los muertos, son ejemplos de situaciones que exigen un nuevo balance de las obligaciones de lealtad.
"La existencia de reglas, mandatos, modalidad relacional hereditaria, no son en absoluto signos de patología, sino algo casi fisiológico". La confrontación entre tres planos generacionales permitirá evidenciar modalidades relacionales y distribuciones de roles ya utilizados, no solo en la misma generación, sino, con frecuencia, en las anteriores. Cualquiera que sea el ejemplo que tomemos, se trata de la existencia de vínculos y obligaciones definidas como: "Lealtades Invisibles".
Otra conclusión importante sería que los vínculos de lealtad son la sustancia de supervivencia de un grupo; sin embargo no existen medios confiables para medir el grado de los compromisos de lealtad, como resultado de que ni siquiera comprendemos sus dimensiones principales: lo que sí se puede observar, es que el "miembro leal", lucha por alinear su propio interés con el del grupo.
Desde otra perspectiva, si tomamos en cuenta que la forma en que nos contamos las historias familiares transmitidas a lo largo de las generaciones, puede ser reescrita y reinventada, puntuando de modo diverso los sucesos y permitiendo a la familia actual, organizarse según modalidades más útiles; siempre que nos encontramos en terapia con un miembro o familia, es fundamental el indagar la forma en que mira a sus generaciones precedentes e incluso la manera en que se imagina a las futuras, para ayudarle precisamente a tener narraciones o guiones familiares con significados alternativos. (aquí hablamos de flexibilidad vs. rigidez).
Por ejemplo: si reexaminamos hoy la imagen de una figura parental, aunque física o emotivamente lejana del núcleo familiar, y la volvemos a traer en el interior de la dinámica familiar, puede permitir una relectura de los acontecimientos. (poner ejemplos de la figura mítica ), Dentro de esta idea o concepto, el pasado ya no es un dato histórico fijo para siempre, hasta el punto de determinar el presente, sino una construcción subjetiva, una historia posible de ser continuamente reescrita y reinventada, puntuando de modo diverso los sucesos y permitiendo a la familia organizarse según modalidades mas útiles. Entre los elementos del "guión familiar", es decir, de la historia narrada por la familia, se pueden elegir algunos "puntos nodales" que se reorganizan, surgiendo de esta manera nuevos nexos y nuevos significados.
Si tomamos en cuenta el hecho de que los espacios están hechos de momentos que cada uno toma para sí y para la propia vida de la relación, cuanto más claro es el espacio personal, más flexible es la interacción, porque existe un retorno a ese espacio; cuanto más se cede el propio espacio personal, más se acaba por estar a merced del espacio de cualquier tipo de interacción.
"Se trata de no crear confusión entre los espacios a través de la conciencia de que "nosotros somos" mientras interactuamos con el otro; sólo esto nos permite tener un encuentro verdaderamente dinámico y rico en posibilidades.
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