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El pasado 19 y 20 de Septiembre tuvimos la oportunidad de compartir junto con otros colegas dos intensos y enriquecedores días con el Dr. Madigan quién actualmente dirige el Yaletown Family Therapy Institute en Vancouver, Canada.
En los últimos años ha trabajado con anorexia, bulimia, obesidad, depresión, stress y ansiedad, tratando de "investigar" o de "ver" cuales son los diálogos internos que soportan estas patologías y que a la vez las mantienen.
De manera clara y amena habló sobre su abordaje narrativo partiendo del supuesto de que los clientes al asistir a terapia traen consigo ciertas ideas y una serie de conclusiones acerca de quienes son ellos mismos; lo que a Madigan le interesa mas que el problema en si, es precisamente el proceso; la manera en que llegaron a sacar estas conclusiones y que efectos tienen sobre su vida, ya que los problemas necesitan de una audiencia para sobrevivir.
Como terapeutas, opina que debemos tener la habilidad para entrar en "su imaginación", y así comprender de donde vienen estas historias dominantes, sin olvidarnos del contexto. Cree en la continua practica de la reflexión, como profesionistas en este campo, acerca de "nuestras propias preguntas", así como de nuestras creencias personales y trapeúticas. Habló sobre la construcción de la identidad, que está basada en la idea que uno tiene de uno mismo en combinación con lo que los demás creen que puede llegar a ser. "La gente no tiene propiedad sobre los problemas, los creamos juntos en la conversación con los otros."
En su experiencia terapéutica, Madigan ha observado que la gente acude a terapia principalmente por dos razones: falta de conexión y ausencia de pertenencia.
Inspirado en el trabajo de David Epston, enfatiza sobre la importancia de lo que el llama "letter writing campaign", que consiste en recolectar cartas de miembros de la comunidad o bien, amigos o familiares cercanos, donde puedan verse reflejadas características alternativas a las del problema que describe a los clientes. Es importante incluir en estas cartas tres puntos: la propia experiencia sobre la persona, lo que significa para uno y como la vemos en el futuro.
En dos interesantes videos, Madigan ilustró el poder que estas cartas pueden llegar a tener en la recuperación y reconstrucción de una identidad.
Cuenta que entrando a una librería se encontró con un libro que llamó su atención, titulado: "Los siete hábitos de la gente eficaz", de donde obtuvo la idea de su trabajo acerca de: "la desestabilización de los ocho hábitos conversacionales de los problemas altamente efectivos". Estos ocho hábitos conversacionales incluyen: 1."surveillance"(auto-vigilancia).-es decir el constante cuestionamiento de si estoy siendo adecuado o no dentro de la sociedad o parámetros a los que pertenezco. 2. "legitimidad".- involucra la pregunta de quién tiene los derechos o el poder sobre el discurso de la persona. 3."miedo".- este hábito accesa a nuestros más grandes miedos en relación a la soledad e inseguridad, paralizando cualquier intento de moverse hacia otro discurso. 4. "Imaginación y comparación negativa".-quedarse únicamente con las partes negativas del pasado y presente que concuerdan con el marco del problema, prediciendo "más de los mismos" resultados negativos en el futuro. 5. "disputa internalizada".- proceso exhaustivo de pleito constante que no tiene respuestas, toma a menudo los dos lados de un argumento, dejando la sensación de sentirse paralizado, capturando la creatividad e imaginación. 6."desesperanza".-la creencia de que toda la experiencia e historia de vida fuera del problema que "nos recluta", no tiene sentido. 7."perfección".- la perfección no existe. Madigan cuenta que siempre ha querido escribir un libro titulado: "I´m not o.k., you´re not o.k.-and that´s o.k.! 8. "culpa paralizante".- existe un entrenamiento constante hacia la culpa proveniente de la cultura dominante sobre como debe ser el género, clase social, etc. Stephen opina que si como terapeutas, dejamos de interesarnos en los problemas y miramos el discurso que hay por debajo de ellos, siempre encontraremos culpa.
Por último queremos añadir que además de haber gozado intensamente del taller, la experiencia de convivir y conversar con él en forma personal nos dio la impresión de ser un hombre sumamente respetuoso y honesto, así como de poseer una extraordinaria congruencia entre lo que vive y lo que enseña.
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